Hola, heme aquí de nuevo. Dicen que uno siempre regresa a dónde uno fue feliz; ciertamente este espacio lo ha sido...han pasado tantas cosas desde la última véz que publiqué algo y es momento, creo yo, de venirles a contar nuevamente porque esto de la vida es una tragicomedia... no les adelantaré mucho, solo digamos que la vida dió muchas muchas vueltas, y entre tantas subidas y bajadas las cosas se han puesto, digamos, interesantes hahahaha. En fin, que espero de aquí en más almenos una vez a la semana estaré relatando esta tragicomedia llamada la "Vida dificil de una Ginis no tan facil"; que dicho sea de paso será inetresante, pues ¿qué tanto podría chismear de su vida una mujer de 39 casi 40?, piénsalo, morboséalo y saboréalo. Nos leemos pronto querido curioso (a) de la red😉😜
Al cumplir, ok no, en el umbral de mis 30 primaveras me di cuenta de lagunas cosas, muchas de ellas no muy gratas y otras sencillamente maravillosas. El amor que una madre le profesa a su hijo es atemporal. No es que no lo supiera desde antes, creo que más bien, no lo había hecho consciente hasta hace poco. Saber que las cosas opiniones y consejos de mi madre, aunque sesgados en ocasiones por su amor, siempre estarán encaminados a mi bien…entendí, que basta con que “toque a su puerta” y ella de mil amores compartirá conmigo la sabiduría que hay en su alma, un alma vieja sabia que por años ha anhelado que me detenga y voltee a charlar con ella… Los amig@s se cuentan con una mano y sobrarán dedos. Las acciones que realizan, las intenciones con las que llevan a cabo esas acciones, en estos días me dejaron en claro que, en primera, a mí ya no me doran la píldora y que la bella retórica de pueriles años de “somos mejores amigas por siempre y para siempre” valdrá dos céntimos, ...