Al cumplir, ok no, en el umbral
de mis 30 primaveras me di cuenta de lagunas cosas, muchas de ellas no muy
gratas y otras sencillamente maravillosas.
El amor que una madre le profesa
a su hijo es atemporal. No es que no lo supiera desde antes, creo que más bien,
no lo había hecho consciente hasta hace poco. Saber que las cosas opiniones y
consejos de mi madre, aunque sesgados en ocasiones por su amor, siempre estarán
encaminados a mi bien…entendí, que basta con que “toque a su puerta” y ella de
mil amores compartirá conmigo la sabiduría que hay en su alma, un alma vieja
sabia que por años ha anhelado que me detenga y voltee a charlar con ella…
Los amig@s se cuentan con una
mano y sobrarán dedos. Las acciones que realizan, las intenciones con las que
llevan a cabo esas acciones, en estos días me dejaron en claro que, en primera,
a mí ya no me doran la píldora y que la bella retórica de pueriles años de
“somos mejores amigas por siempre y para siempre” valdrá dos céntimos, si esto
no está debidamente acompañado de hechos concretos. En algún momento a una de
esas personas le dije, quieres saber quiénes son importantes en tu vida: has la
lista de invitados a tu boda, suponiendo que solo puedas invitar a muy muy
pocos… en la praxis yo quedé fuera de su lista, lo cual me dolió, pero también
agradecí, pues ha sido esta persona y no yo quien ha dejado en claro hasta
donde sí y hasta donde no llegará la camaradería que se dé entre las partes.
Todos somos seres humanos,
perfectibles en nuestras acciones e intenciones. Sonará muy tarado a simple
lectura esto que aquí establezco, sin embargo he de confesar, que a lo largo de
mi vida he mostrado una fuerte tendencia a subestimar a ciertas personas y a
otras apalearlas con el látigo de mi incontenible tendencia a “pendejearlos”.
Razón por la cual de manera muy torpe de mi parte durante años compre problemas
que no me pertenecía, creando situaciones de conflicto donde no las había.
Sería muy cómodo de mi parte decir que todo es culpa de mi excesiva empatía,
pero eso sería reducirme a una mujer sin sesos, lo cual no soy. Sin embargo si
acepto que por un grave descuido lo
hice. En fin que a lo hecho pecho y siendo que iniciamos un nuevo ciclo muy
prometedor, me perdono por no haber cuidado mejor de mí; prometo en lo venidero
ya no hacerlo más.
El amor según Hollywood son
patrañas. Ajá y aquí es donde sueltan la carcajada y dicen, ¿es en serio que
esta mujer a penas se dio cuenta?; pues así es, y no me apena decirlo pues a
decir verdad muchas mujeres y hombres no se dan cuenta jamás o ya que tienen 80
años…en fin, que el amor es algo extraño, que salta como liebre asustada de
entre los lugares menos inesperados, que ciertamente llena de dicha pero que a
la vez de gran temor…reitero no es más que el amor según Gina, no es dogma de
fe, ni juramento matrimonial. Como decimos acá en México, cada quien habla como
le va en la feria, y en esta feria del amor, así me ha ido a mí. Tan solo diré
que me ha quedado claro a lo largo de estos años de andanzas, que muchas veces
el que no suceda aquello que deseamos, puede ser lo mejor que nos haya pasado. Durante
muchos años me vendieron y yo compré la idea de aquél amor casi accidental que
surge entre un par de personas atractivas, que terminarán siendo increíble y
absurdamente felices. La realidad (mi realidad) ha sido otra…él es tanto o peor
de necio que yo, obstinado hasta las cachas, mucho más valiente que yo, y a últimas
fechas he descubierto que tiene unos tamaños enormes, una entereza que en
verdad me da para adelante…en fin, que realmente descubrí que no ocupo y que de
hecho me siento más ligera y libre cuando no porto el honorable título de “LA
NOVIA”, pues ahora comprendo que en realidad, el título que a muchas les han
conferido de : la señora de la casa, la dueña de sus quincenas, la esposa, la
señora, la mujer, la madre de sus hijo etc., etc. No solo no les ha servido de
mucho, porque a las primeras de cambio, la firma del bendito papel y los
juramentos que se hicieron ante un altar han valido para tres cosas, para
burlarlos, para nada y para lo mismo…En conclusión a esta sección, no requiero
título social alguno, si en la práctica, en mi corazón y en mi alma me siento
cuidad, protegida, amada y en plenitud de ser yo, sin tener que ajustarme al estándar
de “la novia perfecta.”
Sudar calenturas ajenas y padecer
enfermedades que no son mías no es sano. Uy pero cuanta sabiduría emana de mi…no
la verdad no es tanta, pero caí en cuanta que efectivamente por mucho, muchos,
muchos años le he comprado a una persona muy cercana a mi cuanto problema ella
ha tenido, desde cuestiones familiares (mala relación con su mamá) hasta
cuestiones sociales y de comportamiento, que ahora que lo razono un poco más,
YO JAMÁS LOS HE TENIDO…quizá guiada por esta necesidad imperiosa de ser empática
y también por la “buena voluntad” de ella, permití hacer míos problemas que
realmente yo no tengo. Y ahora que me veo un poco más clara a mí misma y sin
tanto miedo digo: ¡BASTA!, ya no más, lo siento en el alma, y quizá esto le
dolerá, pero en realidad ¡NO SOMOS IGUALES!, somos muy distintas sus problemas
y los míos son de corte totalmente distinto, yo no tengo porque huir de mi
casa, porque me aman me cuidan y hasta me malcrían, no me pesa tener una
persona en mi vida que no comparta TODO conmigo, sin broncas puedo con ello…¡Ya
no, me rehúso terminantemente a seguir con la farsa de anhelar una libertad que
ya tengo!
Finalmente, sólo diré que en esta
nueva etapa que ante mí se vislumbra y que con todo amor y gratitud recibo, de
facto y no solo en la retórica haré lo que me dé la gana hacer con mi vida, sin
falsas libertades, sin callar más a mi voz interna, sin darle explicaciones a
nadie…Esta es mi vida y si la vida no admite representantes, me he prometido,
que le pese a quien le pese, haré, viviré, viajaré y amaré a quien a mí me dé
la gana; y si me equivoco en el camino lo disfrutaré también, no me lo
reprocharé pues al final del día esta es MI VIDA Y LA PIENSO DISFRUTAR AL
MÁXIMO…Después de todo bien dicen que los treintas son los nuevos veintes.
Luz, amor y paz a tu existencia
querido lector.
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